Ricardo Marcos-Serna rmarcosserna@yahoo.com.mx Esta Página está protegida con DERECHOS DE AUTOR por parte de Blogger.
lunes, 21 de abril de 2014
Murió Gabriel García Márquez
Es una pérdida para las letras universales, por supuesto.
Pero murió sabiéndose querido, rodeado de su familia, supongo, y seguro que en la mente de todos los que lo leímos y nos emocionamos y sorprendimos con ese imaginario desbordado, de niño que perduró en el adulto.
Salvador me dijo, por teléfono, que estaba triste. Amigo: El luto por un personaje importante de nuestra generación no es más que tristeza en antelación de nuestra propia muerte. Mientras ésta llega, dediquémonos a vivir. Te parece?
Imagen: http://confidencialcolombia.com/es/1/813/11303/Gabo-87-a%C3%B1os-de-inspiraci%C3%B3n-Gabriel-garc%C3%ADa-m%C3%A1rquez-gabo-premio-liteartura-realismo-m%C3%A1gico.htm
lunes, 17 de marzo de 2014
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miércoles, 5 de marzo de 2014
El Escudo Nacional
El Escudo Nacional. Mito, historia y realidad
Este artículo publicado en la revista Relatos e Historias en
México[1] hace una revisión oficial
del origen y significado del águila imperial posada sobre un cacto nopal, en
medio de un lago, sobre su pata izquierda y con una serpiente en el pico, que
se encuentra en el tercio central de la bandera mexicana y que personifica la
identidad nacional.
A lo largo del artículo, el autor nos lleva de la mano por
el proceso de consolidación del símbolo patrio máximo de este país, según nos
ha enseñado la historia oficial, pero deja de lado, según creo yo, algunos
probables orígenes y datos importantes.
El artículo me hizo recordar un libro muy viejo, escrito por
Gary Jennings, llamado Azteca.[2] Este libro es la aventura
de la vida de un niño nacido en Tenochtitlán, pocos años antes de la llegada de
Cortés a América, que tiene una vida sospechosamente larga para un crio de sus
tiempos y sospechosamente prolífica en dinero y aventuras. Por supuesto, se
trata de un personaje de ficción al cual se le ha dado todo lo necesario para
vivir y contar la realidad que del pueblo azteca el autor pudo formarse con sus
propias lecturas, al mejor estilo que Jean M. Auel usó para crear a Ayla, la
protagonista de El clan del oso cavernario[3]
y los libros que le siguieron. Es el saber popular que ambos autores estudiaron
los hechos antropológicos y arqueológicos que tenemos para formarse su propia
visión del pasado (de hecho esa es una definición de Historia: el pasado visto
a la luz de los conocimientos actuales), y que pueden perfectamente hacer uso
de la licencia poética para adecuar situaciones y escenarios a lo que quieren
contar. Esa es una prerrogativa de un autor de novelas. En ese sentido,
Jennings hace una interesante referencia al que se convertiría en el Escudo
Nacional, diciendo que la aparente serpiente que el águila sostiene en el pico,
no es más que un listón verde, divisa de la guerra y símbolo del dios
Huitzilopochtli, deidad primaria de los azteca. Por supuesto, no existía el
águila como símbolo nacional, sino como símbolo de un imperio bárbaro, un
conglomerado de tribus beligerantes capaces de arrasar a otras a su paso con
tal de obtener beneficios económicos y sociales, que vivía del bandidaje, el
saqueo y en constante temor religioso fomentado por la superchería de su líder,
Moctezuma, y que fue incapaz de defender su patria (en el sentido actual del
término) en contra de los “invasores” españoles.
También recordé leyendo el artículo el hecho relativamente
reciente de las “ofensas” al Escudo Nacional que han sido tendenciosamente
publicadas en medios electrónicos en las que se agrega al águila imperial una
hoja de marihuana o la más explícita imagen dibujada por el periodista y caricaturista
Daryl Cagle[4] en la que se muestra al
águila abatida por una ráfaga de ametralladora (sobre la que publiqué un
comentario en este blog llamado Bicentenario, en septiembre de 2010).[5] También se ha usado el
Escudo Nacional como logotipo de una marca de cerveza, como el fondo del calzón
de un luchador de lucha libre, como blanco de las burlas políticas de moneros
nacionales y extranjeros y cuando se le pone junto a la virgen de Guadalupe
(pero ahí nadie se queja, ¿verdad?). Sigo creyendo en la libertad de expresión
y de creación así que defiendo el derecho de los otros a burlarse de nuestra
situación política y social así como nosotros hacemos burla de la política y de
la sociedad de otros países.
Sin embargo, creo que el autor de este artículo omitió algo
importante en un estudio académico: existe una Ley sobre el Escudo, la Bandera
y el Himno Nacionales, Nueva Ley publicada en el Diario Oficial de la
Federación el 8 de febrero de 1984 y una Última reforma publicada en el Diario
Oficial de la Federación el 10 de junio de 2013.[6] En ella se establece las
dimensiones y características que ha poseer el escudo nacional y la bandera.
También, creo, omitió el hecho ya olvidado de la existencia
de la llamada “águila mocha”, escudo usado por el gobierno de Vicente Fox Quezada, que en su
momento convulsionó a los puristas del patriotismo.
Aun cuando esta publicación carece de profundidad, no es mi
intención hacer un estudio académico (jamás lo ha sido, en ninguna de las
entradas del blog) sino expresar mi opinión sobre lo que leo y he leído.
De esta entrada puede usted obtener cuatro títulos que leer:
la citada ley sobre símbolos patrios, Azteca de Gary Jennings, la serie Los hijos
de la Tierra de Jean M. Auel (siete libros hasta el momento) y la misma revista
Relatos e Historias en México que tiene una periodicidad mensual, es barata, es
una publicación de buena calidad y tiene contenidos muy interesantes para los
no-académicos que nos interesamos en la historia de México.
Espero poder volver a publicar pronto.
[1]
Rueda-Smithers S, Escudo Nacional. Historia de un símbolo que unifica, Relatos e
Historias en México, México DF, febrero 2014, año VI, número 66, pág. 46-59
[2]
Jennings G, Azteca, Planeta editorial, México, 1981, dos tomos
[3]
Auel JM, serie Los hijos de la Tierra: El clan del oso cavernario, El valle de los
caballos, Los cazadores de mamuts, A través de la llanura, Los refugios de
piedra, La tierra de las cuevas pintadas. Editorial Océano, México.
[4]Cagle
D, The Cagle Post Cartoons & Commentary, Don´t Desecrate Our Flag, consultado el 11 de septiembre de
2010 en http://blog.cagle.com/daryl/2010/08/31/dont-desecrate-our-flag/
[5]
Marcos-Serna R, Bicentenario en lecturaexperimental.blogspot.com/2010/09/bicentenario.html
[6]
http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/213.pdf
sábado, 28 de diciembre de 2013
El club Dumas
Arturo Pérez-Reverte
A mí, que me gusta la novela policiaca y que me gustan los
libros viejos, esta obra me ha parecido una bella conjugación de ambos.
En ella un cazador de libros,
Lucas Corso, es contratado para autenticar la autoría de una obra atribuida a
Alejandro Dumas, por un lado, y para buscar un ejemplar legítimo de un libro
del XVII que llevó a su editor y probable autor a la hoguera. Además de narrar
la disoluta vida de Dumas, el autor de esta novela nos lleva a recorrer el
camino de un libro proscrito que sigue cobrando su cuota de vidas y la
interpretación de algunas láminas que guardan sutiles señales de misterio.
Los personajes son arquetípicos:
Corso es solitario, desgarbado, descrito como poseedor de un gesto lobuno,
enfundado en una gabardina, siempre cargando un morral, bien podría ser
interpretado por Demián Bichir. Boris Balkan, el experto en literatura del XIX,
es elegante, sobrio en sus gustos mundanos y literarios, elocuente en el hablar
y el proceder, el papel ideal para el mismo Pérez-Reverte si actuara. Liliana
Taillefer es una rubia escultural y
elegante, con ese toque de maldad mal contenida que acompaña a la sensualidad,
en mi mente fue representada con la actuación de Charlize Theron (aunque es
difícil imaginársela actuando junto a Bichir). Varo Borja, quien bien podría
haber sido interpretado por Danny DeVito, un coleccionista de libros que tiene
algo de porcino en su proceder; e Irene Adler, la infaltable aparición
esporádica, una mujer que nadie sabe bien a bien por qué aparece en la obra
leyendo cada vez un libro diferente, haciendo de ángel guardián de Corso, con predictibles
capacidades de lucha cuerpo a cuerpo, es un personaje que se me antoja para que
lo interprete Bárbara Mori (más por su físico –especialmente cuando tenía el
cabello al rape– que por sus capacidades actorales). También están las
comparsas: los hermanos libreros, restauradores, enjutos, pequeños y consumidos
por el tabaco, serían magistralmente actuados por el personaje de El grito de Edvard Munch si fuera real.
El hombre al que se da el nombre de Rochefort, fumador de puros Montecristo
(para hacer más novelesca la novela, aludiendo a la obra de Dumas), con una
cicatriz que le cruza el rostro, es el personaje ideal para que lo interprete
Jürgen Prochnow, aquel actor que hizo el papel de Jesús en La séptima profecía, junto a Demmy Moore (para los más jóvenes, es
el administrador de las cajas de seguridad en la versión cinematográfica de El código Da Vinci, el que maneja el
camión blindado).
Ya sé que ya hay una versión en
cine con Johnny Deep, que no he visto, por cierto, pero es así como yo me los
imaginé al leer el libro y como este es mi blog, pues así quiero describirlos.
La novela, por otro lado, tiene
una extraña combinación de momentos de gran intensidad y otros de suma apatía y
es posible que no sea considerada como la mejor de Pérez-Reverte, especialmente
cuando se le compara con El asedio o
con las que componen la serie del Capitán Alatriste, sin embargo, repito, es un
libro muy entretenido.
Para aquellos que de
Pérez-Reverte sólo han leído La reina del
sur, olvídense de historias de narcos mexicanos (si quieren leer de ésas,
les recomiendo ampliamente a Elmer Mendoza, del cual hablaré luego) y dense la
oportunidad de leer una obra de ficción que mezcla la historia y la novela
policiaca. Aunque la trama no sea de lo más brillante o la obra esté plagada de
clichés, la capacidad narradora de Arturo Pérez-Reverte no puede discutirse. Es,
en resumen un libro entretenido que vale la pena leer para pasar un par de
tardes de lluvia sin salir de casa.
Como siempre, espero que si
alguien tiene algo que aportar, lo haga por esta vía.
Gracias por leer.
To me, fan
of both black novel and old books, I found this book a beautiful combination of
both.
In the play a book hunter, Lucas Corso, is
hired to authenticate authorship of a work attributed to Alexandre Dumas, on
one hand, and to find a legitimate copy of a book of the Seventeenth Century
that leaded its editor and probable author into Inquisition Campfire. In
addition to outlining the dissolute life of Dumas, the author of this novel
takes us down the path of a banned book that is taking a toll of lives and the
interpretation of some subtle signals in lithographs that keep misteries.
The characters are archetypal: Corso is lonely,
gawky, owner of a wolfish gesture, always wearing a trench coat, always
carrying a backpack, might well be played by Demian Bichir. Boris Balkan,
expert literature of the Nineteenth Century is elegant, sober in their worldly
and literary tastes, eloquent in speech and behavior, the ideal role for the
same Pérez -Reverte if he could act. Liliana Taillefer is a statuesque blonde,
elegant, with the touch of contained evil accompanying sensuality, in my mind
was starring by Charlize Theron (though it's hard to imagine her playing
opposite to Bichir). Varo Borja, who might well have been played by Danny
DeVito, is a book collector with something porcine in his behavior, and Irene
Adler, the inevitable sporadic appearance, a woman that nobody quite knows why
she appears in the play, reading each time a different book , acting as Corso´s
guardian angel, with somehow close combat predictable capabilities, is a
character that seems to me ideal to be interpret Barbara Mori (more for her
physical –especially when her hair was cropped, that for her acting abilities).
Then there are the extras: the bookseller brothers, restaurateurs, dried, and
consumed by cigars, they would be masterfully acted by the character of The
Scream by Edvard Munch if a real thing. The man dubbed Rochefort (Montecristo
cigar smoker to make a more fictional novel, alluding to the work of Dumas),
with a scar across his face, is the ideal character to be interpreted by Jürgen
Prochnow, that actor who played Jesus in the Seventh Sign, with Demmy Moore
(for the younger ones, is the administrator of the safety boxes deposit in the
film the Da Vinci Code, the one that which manages the armored truck).
I know there is already a film version with
Johnny Deep, I have not seen, by the way, but that's how I imagined while
reading the book and as this is my blog, I describe them as well.
The novel, on the other hand, has a strange
combination of intense moments and other extremely apathetic and may not be
considered the best of Pérez- Reverte, especially when compared with The Siege
or those that make up the Captain Alatriste series, however, again, is a very
entertaining book .
For those that only have read Pérez- Reverte´s
Queen of the South, forget stories of Mexican narcos (if you want to read
those, I highly recommend Elmer Mendoza, which I will discuss later) and give
yourself the opportunity to read a work of fiction blending literature and
detective story. Although the plot is not the most brilliant and the work is
riddled with clichés, the narrator capability of Arturo Pérez- Reverte cannot
be disputed. It is, in short, an entertaining book that is worth reading for a
couple of rainy afternoons without leaving home.
As always, I hope that if anyone has something
to contribute, do it for this route.
Thanks for reading.
Pérez-Reverte A, El club Dumás, editorial Punto de Lectura, México, rústica, 448 páginas, 1993
Imagen: Google
sábado, 7 de diciembre de 2013
1Q84
Voy a vivir un poco más aquí y ver qué sucede. La muerte siempre puede
esperar. Quizá.
Aomame
Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los autores
japoneses más reconocidos en la actualidad. Ganador de una serie de premios
nacionales e internacionales (cuyos nombres no he de mencionar aquí por dos
razones: a nadie que no sea docto en literatura le interesan y algunos son
difíciles de recordar), es considerado uno de los principales autores de culto de la actualidad. Entre las
obras que ha publicado se encuentra ésta, 1Q84, en japonés, Ichi-Kew-Hachi-Yon,
compuesto de tres libros y publicado en México por Maxi Tusquets (enero 2013),
su título hace un juego de palabras y números en que se hace referencia al año
1984 ya que en japonés el número 9 (Kyū) y la letra Q (Kew) se escriben con diferente
ideograma pero se pronuncian igual. Posiblemente esto obedezca a que la historia
es un viaje entre dos dimensiones paralelas, superpuestas, entre las cuales los
personajes se mueven indistintamente y sin quererlo, arrastrados por los
acontecimientos que ellos mismos van provocando. Muchas personas que usted
puede leer en internet o en reseñas y revistas literarias hacen un paralelismo
entre esta obra y 1984 de Orwell, sin embargo, a mí no me lo ha parecido en
absoluto.
En esta novela la vida de Aomame y su labor de vengadora se
entremezclan con la vida de Tengo, corrector de estilo y escritor de novelas
que se ve inmiscuido en la corrección de una obra escrita por Fukaeri,
adolescente con algo de extraño en su comportamiento.
Pero la novela cuenta con otros personajes tan interesantes
como ellos: Tamaru, Ushikawa, la anciana de la casa de los álamos, el Líder,
los guardaespaldas vestidos de negro, la Little People…
Una narración que parece repetitiva es constante en esta
obra, sin embargo, esa repetición obedece a la visión que de los
acontecimientos va teniendo cada uno de los personajes en momentos diferentes.
Pese a su extensión, no es una novela tediosa, sino más bien, una de esas que
uno quiere terminar pronto porque disfruta enormemente leyéndola.
La descripción del Japón de los años ochenta, cuando las
computadoras eran grandes armatostes, cuando existían esos anuncios
publicitarios de la petrolera Esso y su tigre icónico, llevan al lector por el
carril de los recuerdos y son el sello de Murakami. El autor vive los años
ochenta (esa época que muchos dicen querer olvidar) a plenitud, regodeándose en
sus experiencias personales (ya hemos dicho: qué es la literatura sino nuestra
propia visión del mundo) y haciéndonos partícipes de su memoria, despertándonos
reminiscencias que siempre han estado ahí pero que hemos olvidado de algún
modo.
Y la luna. La luna es compañera imprescindible del ser
humano desde que es. Diosa, augurio, presagio, demonio, belleza, misterio,
ambigüedad, luz en la sombra, se convierte en esta obra en la representación
del portal entre dos dimensiones: una vez que en el cielo se ve esa luna
blanca, brillante junto a su igual, verde y decaída, más pequeña y deforme, se
sabe que se pasó de 1984 a 1Q84. Es como el cartel que indica el nombre de la
calle a la que se ha llegado por error, confirmándonos que nos hemos perdido en
el camino y que, sin embargo y pese a la sorpresa, no podemos abandonar.
Pero la novela tiene otros elementos más mundanos que la
hacen entrañable. Descripciones entre líneas del modo de vida, de la
espiritualidad, de la sexualidad de Japón y sus habitantes. Para quienes
gustamos de la cultura japonesa, éste es un buen manual de iniciación.
Algo que quiero resaltar es la sexualidad. En las cuatro
novelas de Murakami que he leído (Tokio blues, 1Q84, Después del terremoto y
Sauce ciego, mujer dormida), él habla del sexo con claridad, con todas sus
letras. Sin caer en la vulgaridad, Murakami pone al sexo en su justa dimensión,
con la intensidad y la frecuencia que tiene en la vida real, sin florituras
románticas y sin bajezas pornográficas.
Los personajes enfrentan la muerte y la encaran a su modo,
con respeto, con veneración, como lo que es: parte de la vida.[1] Pero la muerte en la
novela trasciende a la perdida de la vida. Lo mismo que en la vida real. Los
fantasmas, un tema recurrente en la cultura japonesa, se hacen presentes en
esta obra, sin que se haya delimitado para ellos una frontera entre el ser
espíritus y su vida cotidiana.
En resumen: que es un libro que vale la pena. No sólo es una
novela de ciencia ficción-policiaca-fantástica a un tiempo, sino que es como un
portal a un mundo que la mayoría de los occidentales no conocemos o del que
sólo tenemos referencias occidentalizadas, ya por el cine, ya porque lo vemos
sólo como el misterioso y profundo
oriente. Nada que ver con El Tigre y el Dragón, nada que ver con Black
Rain, nada con Yakuza, Honda, Mitzubishi. Nada que ven con nada que yo haya
leído o visto antes.
Dos pulgares arriba para esta obra y su autor quien ya ocupa
el lugar central de mi librero.
I'll live a little longer
and see what happens here. Death can always wait. Maybe.
Aomame
Haruki Murakami (Kyoto, 1949) is one of the most renowned Japanese authors today. Winner of a number of national and international awards (names I will not mention here for two reasons: they´re not of the interest for anyone who is not learned in literature and some are hard to remember), is considered one of the principal cult writers today. Among the works he has published is 1Q84, in Japanese, Ichi-Hachi-Kew-Yon, composed of three books and published in Mexico by Maxi Tusquets (January 2013), the title is a play on words and numbers that makes reference to the year 1984 since in Japanese the number 9 (Kyu) and the letter Q (Kew) are written with different ideogram but are pronounced the same. Possibly this obeys the fact that the story is a journey between two parallel, overlapping dimensions among which the characters move, drawn by the events that they are causing themselves. Many people that you can read online or in magazines and literary reviews make parallels between this work and Orwell's 1984, however, to me it has not seemed at all.
In this novel,
Aomame's work as avenger is interspersed with the life of Tengo, copyeditor and
writer who is intruded in correcting a paperback written by Fukaeri, teen with
something strange in her behavior work.
But the novel has other such interesting characters as: Tamaru, Ushikawa, the old lady from house of the poplars, the Leader, bodyguards in black suits, the Little People...
But the novel has other such interesting characters as: Tamaru, Ushikawa, the old lady from house of the poplars, the Leader, bodyguards in black suits, the Little People...
A narrative that
seems repetitive is constant in this work, however, this repetition reflects
the vision of events is having each of the characters at different times.
Despite its size, it is not a tedious novel, but rather, one of those that you
want to end soon because greatly enjoys reading it.
The description
of Japan in the eighties, when computers were hulks, when the Esso oil company
and its iconic tiger were ads in the streets, takes the reader through the
memory lane and are the hallmarks of Murakami. The author live eighties (the
time that many say they want to forget) to the fullest, reveling in their
personal experiences (I´ve said : what the literature but our own view of the
world) and making us sharers in his memory, awakening reminiscences that always
have been there but we have somehow forgotten.
And the moon. The
moon is indispensable companion of man since it is. Goddess, omen, portent, demon,
beauty, mystery, ambiguity, light shade, this work becomes the representation
of the portal between two dimensions: once in the sky is that white moon,
bright, aside to its equal, green and decayed, smaller and deformed, one knows
to be entered from 1984 to 1Q84 . It's like the sign indicating the name of the
street that has been reached by mistake, confirming that we have lost along the
way and yet despite the surprise, we cannot abandon.
But the novel has
other more mundane elements that make it endearing. Descriptions inline way of
life, spirituality, sexuality of Japan and its people. For those who like Japanese
culture, this is a good manual initiation.
Something I want to highlight is sexuality. In the four novels from Murakami I've read (Tokyo blues, 1Q84, After the earthquake and Blind willow, sleeping woman), he speaks of sex with all its letters. Without falling into vulgarity, Murakami puts sex in its proper perspective, with the intensity and frequency in real life, without romantic frills or porn meanness.
Something I want to highlight is sexuality. In the four novels from Murakami I've read (Tokyo blues, 1Q84, After the earthquake and Blind willow, sleeping woman), he speaks of sex with all its letters. Without falling into vulgarity, Murakami puts sex in its proper perspective, with the intensity and frequency in real life, without romantic frills or porn meanness.
The characters
face death their own way, with respect, veneration, as it is part of life. But
death in the novel transcends the loss of life. As in real life. Ghosts, a recurring
theme in Japanese culture, are present in this work, without having defined a
border for them between the spirits being and their daily lives.
In short, it is a book worth to be read. Not just a science fiction-thriller-fantastic novel at a time, but it is like a portal to a world that most Westerners do not know or that we only have westernized references, as cinema, and we see just as the mysterious and deep east. Nothing to do with Crouching Tiger, Hidden Dragon, nothing to do with Black Rain, anything with Yakuza, Honda, Mitzubishi. Nothing to see with anything I have read or seen before.
In short, it is a book worth to be read. Not just a science fiction-thriller-fantastic novel at a time, but it is like a portal to a world that most Westerners do not know or that we only have westernized references, as cinema, and we see just as the mysterious and deep east. Nothing to do with Crouching Tiger, Hidden Dragon, nothing to do with Black Rain, anything with Yakuza, Honda, Mitzubishi. Nothing to see with anything I have read or seen before.
Two thumbs up for
this work and its author who already occupies the central place in my
bookshelf.
[1]
Ya habrá que hacer un texto sobre la muerte y la vida. Ha estado madurando en
mi cabeza pero aún no he podido ponerlo en papel. ¿Es la muerte realmente parte
de la vida o es consecución de la misma? Como dijo Epicuro: la muerte es una
quimera porque mientras yo existo, la muerte no existe y cuando la muerte es,
yo ya no existo. Es un tema interesante en el que se pueden mezclar las
concepciones médicas y filosóficas. Ya veremos.
Imagen: http://www.publico.es/culturas/464366/murakami-mcewan-o-mankell-apuestas-editoriales-para-este-otono
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