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jueves, 10 de julio de 2014

Estas ruinas que ves...




Jorge Ibargüengoitia, de quien ya les he hablado antes cuando comenté sus novelas Los relámpagos de agosto y Las muertas, publicó en 1975 –bajo el sello de editorial Novaro– la novela Estas ruinas que ves, con la que ganó el premio de novela México en 1974.

Es la historia del profesor de literatura Francisco Aldebarán quien al regresar a su pueblo, Cuévano –enclavado en el bajío ficticio de Ibargüengoitia, pero claramente reflejo de Guanajuato capital–, se enamora de una de sus alumnas, Gloria Revirado. Ese es el eje de la novela, pero no es su tema central. El tema central, en mi punto de vista, es la vida intelectual de un pueblo grande (o ciudad pequeña) que, pese a tener Universidad autónoma y albergar el mayor festival cultural del país, sigue siendo el escenario de pequeñas obras que se desarrollan diariamente con los más diversos personajes: Sarita y sus coqueteos con Malagón, éste y sus desvaríos alcohólicos, Justine Pórtico y su fingido acento francés, las hermanas Begonia y su difunto hermano inventor, Raymundo Rocafuerte y sus tratos sucios con el gobernador Villalpando y la historia paralela, sólo tocada de refilón de las Poquianchis, las hermanas Baladro quienes protagonizan Las muertas, hecho verídico sucedido en San Francisco del Rincón, Guanajuato.

La novela es, como toda otra novela de Ibargüengoitia, un monumento al sarcasmo y al humor negro; disfrutable de principio a fin.

Hay una versión cinematográfica bajo el mismo título, producida por CONACINE en 1988, con guion de Jorge Patiño (una excelente adaptación, de verdad, con muy pocas variaciones de la versión novelada, más si se tiene en consideración que se hizo en una época en que el Gobierno manipulaba descaradamente a los medios), dirigida por Julián Pastor, actuada por Fernando Luján, Pedro Armendáriz hijo, Guillermo Orea, Rafael Banquells y con la bellísima Blanca Guerra. Es, decía, una muy buena adaptación, apegada a la trama original, pero con un par de aportaciones del guionista que son geniales: la función de cine incluye una película en blanco y negro en francés, actuada por los mismos personajes de la novela; la boda que se imagina Paco Aldebarán tiene un par de escenas geniales, con pseudo desmayo incluido y las escenas entre Sarita (Grace Renat) y Paco (Fernando Luján) y Gloria (Blanca Guerra) y Paco, son muy divertidas.

En resumen: si quiere reírse un rato, consiga la novela (la edición que yo tengo es de Joaquín Mortiz y no sé quién la edite ahora) y después vea la película que puede conseguir en línea. O hágalo al revés. Pero no deje de hacerlo. Le aseguro que vale la pena.



Jorge Ibargüengoitia, whom I talked about in earlier posts when I mentioned his novels Lightning of August and Dead, published in 1975, under the seal of Editorial Novaro the nouvelle These ruins you see, which won the Novel Prize Mexico in 1974.

It is the story of Francisco Aldebarán, a literature professor who returned to his village, Cuévano -set in the fictional Ibargüengoitia´s Shoal, but clearly reflects Guanajuato capital- falls for one of his students, Gloria Revirado. That is the core of the novel, but not its central theme. The focus, in my view, is the intellectual life of a large town (or small city) which, despite having an independent University and host the biggest cultural festival in the country (the Festival Internacional Cervantino), remains the scene of small plays that develop daily with the most varied characters: Sarita and her flirtations with Malagón, he and his alcoholic ravings, Justine Pórtico and her pretended French accent, the Begonia sisters and their deceased brother, Raymundo Rocafuerte and his dirty dealings with governor Villalpando and the parallel story, only mentioned by the way, of the so called Poquianchis, the Baladro sisters whom story gave rise to the nouvelle Dead, a sadly true story happened in San Francisco del Rincon, Guanajuato.

The nouvelle is, like every other by Ibargüengoitia, a monument to sarcasm and black humor; enjoyable from start to finish.

There is a film version under the same title, produced by CONACINE in 1988, with screenplay by Jorge Patiño (excellent adaptation, really, with a few variations of the fictionalized version, if one takes into consideration that was made at a time that the government blatantly manipulated the media), directed by Julian Pastor, played by Fernando Luján, Pedro Armendáriz Jr., Guillermo Orea, Rafael Banquells and the beautiful Blanca Guerra. It is, I said, a very good fit, attached to the original plot, but with a couple of contributions from the writer which are great: the film includes a film in black and white in French, actuated by the same characters in the novel; wedding scene Paco Aldebarán visualizes has a couple of great scenes, with swoon included, and the scenes between Sarita (Grace Renat) and Paco (Fernando Luján) and Gloria (Blanca Guerra) and Paco, are very funny.

In short: if you want to enjoy, get the novel (the edition I have is from Joaquín Mortiz editors but I do not know who releases it nowadays) and then see the movie you can get online. Or do it the other way around. But do not quit. I assure you it is worth it.




jueves, 30 de julio de 2009

Los relámpagos de agosto


Jorge Ibargüengoitia

Recién terminada la Revolución, la nación en poder de la cúpula militar que dirigió la revuelta, los generales se reparten el país a priori, escogiendo qué Secretaría de Estado, qué Ministerio le ha de tocar a cada uno cuando el saliente presidente haya repartido entre ellos su herencia política.
Pero nadie contaba con que el Presidente muera súbitamente sin haber dejado el país repartido entre sus fieles Generales.
El General de División José Guadalupe Arroyo acude a las exequias del Máximo Mexicano y durante ese viaje desde la provincia hacia la capital para acompañar a la viuda y, de paso, ver que se le entregue la Secretaría de Guerra y Marina, es víctima de un atraco por parte de otro General, antagónico este al grupo de Arroyo, políticamente incorrecto, como se estila decir ahora, quien le roba dos pistolas con cachas de plata. Arroyo, atravesado como todo norteño, jura que, eventualmente, dará su merecido al ladronzuelo.
Sin embargo, la vida y los enjuagues políticos, ponen al otrora poderoso grupo del General Arroyo, el mismo al que pertenecía el recién muerto Presidente, en la posición opuesta, dejándolos como elementos incómodos al gobierno, poniéndolos en la mira de las pistolas de los asesinos del poder, inventándoles conspiraciones y alzamientos que justifiquen el que se les de muerte al estilo porfiriano, en caliente.
Mordaz como nadie, Ibargüengoitia narra la tragedia política mexicana post-revolucionaria de un modo ameno, preciso y atemporal, dejando al descubierto los recursos que usaron, las pasiones que defendieron y los fines que persiguieron los llamados Generales Presidentes y sus cortesanos, dueños del país que dejó la Revolución, convulso, ávido de poder, incapaz de encauzar sus recursos en el bien común, manejado por unos pocos que concentraban todo el poder y unos muchos sin poder alguno pero, todo esto, al estilo mexicano: corrupto, por debajo de la mesa, intrigante, vedado a la vista pública, atrabancado, priísta. Pero la narración, más que el contenido y las alusiones diáfanas de Ibargüengoitia, son lo rescatable de esta obra.
Los relámpagos de agosto fue publicado originalmente por Joaquín Mortiz en 1965 y desde entonces sus escasas páginas han ganado el peso que el tiempo da a las obras de excelencia.
Si es que queda alguien en México que no lo haya leído, vale la pena que lo busque. Para los extranjeros, una revisión de esta obra daría un panorama diferente de la política mexicana.
Disfrútenlo.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Las muertas

Jorge Ibargüengoitia.
Con el muy peculiar estilo sarcástico y de humor negro de Ibargüengoitia, el guanajuatense nos narra la historia de dos burdeles y sus habitantes.
Las hermanas Arcángela y Serafina Baladro, otrora respetables matronas, se ven caídas en desgracia con el gobernador del estado de Plan de Abajo quien, en la fiesta inaugural del Casino del Danzón, sacara a flote sus bajas pasiones bailando con El Escalera frente a una nutrida concurrencia de notables de los Estados de Mezcala y Plan de Abajo. Después de su deshonra, el gobernador decide perseguir la prostitución en su estado ya que de ahí se origina su deshonor.
Es en este peregrinaje de estado a estado y la clandestina vida de las mujeres dentro del Casino de Danzón que sobreviene, como preludio de las desgracias venideras, la muerte de Blanca.
La paralela historia de amor de Serafina y la historia tormentosa de Arcángela condimentan y complementan la historia de las llamadas Poquianchis, madamas de la sacrosanta, beata y apostólica comunidad de San Francisco del Rincón en Guanajuato, acaecida en la transición de los 50 a los 60.
Publicada originalmente por Joaquín Mortiz en 1977, Las muertas es una de las novelas mexicanas más amenas que tiene la capacidad de acercarnos por primera vez o reenamorarnos de la literatura mexicana. Vale la pena tenerla en el buró.